¡Nacer es gastar! Y cada uno valemos en función de nuestra capacidad por generar dinero.
Esta frase podría encajar a la perfección en uno de los mini-monólogos del “Bonico del Tó” en los que siempre exponía verdades como puños o formas de pensar muy extendidas pero políticamente incorrectas. (ver la serie “Muchachada Nui”)
Aunque tuviéramos nuestra vivienda pagada hay que abonar los gastos y derramas de comunidad, consumo eléctrico, agua, impuestos, mantenimiento y ¡ay! Si enchufamos la calefacción.
Si queremos hacer vida social será muy complicado convencer a nuestros amigos para ir siempre a sentarse en un banco del parque a divagar sobre la vida u observar los pajaricos. ¡Seguro que acabaremos tomando unas cañas!
Cómo te propongan salir de la ciudad, ¡ruina!, aunque no hace falta hacer salidas esporádicas para seguir gastando, hace falta comer, cambiarse esos pantalones rozados o zapatos que dan pena verlos.
Los caprichos ya van a parte.
Resumiendo, nacer es gastar y para gastar hay que tener y si no se tiene es posible que mueras de asco a no ser que tu mente sea ermitaña.
¿Cómo solucionamos este estado de gasta para vivir?
Muy fácil. Independientemente de la inteligencia y valía intrínseca como seres humanos, lo que cuenta al fin y al cabo es nuestra capacidad para generar dinero, ya sea de forma independiente o por cuenta ajena. Uno puede ser muy tonto pero saber poner tornillos “like a churros” sin embargo otro puede disponer de una mente tan privilegiada que no se adapte al sistema y acabar en un banco mirando pajaricos, comiendo en un contenedor y terminar follando con Carmen de Mairena entre cartones como en Torrente IV.
Seguramente algo falla. Hay que producir y aportar al desarrollo social, pero sigo pensando que en este mundo de “Gasta para vivir y vales lo que produces” nos olvidamos de algunos puntos que intuyo son importantes.
¿Sabrías decirme cuáles?
Etiquetas: capitalismo, consumismo