El masturbador de cerdos

5 sep

Hola, soy político. En mis ratos libres me gano la vida masturbando cerdos y durante el resto del día intento luchar y esforzarme por mi ideal.
Mi ideal consiste en que el Universo es un País. Y los planetas con vida inteligente Estados del País universal. Cómo actualmente el planeta en el que intento abrirme camino en el mundo de la política carece de capacidad para entablar una relación coherente con el resto de planetas con vida inteligente, mi universo político se reduce a La Tierra.
Me es muy complejo poder implantar mi País mundial en el que cada obsoleto país actual pase a ser un Estado Unido Planetario y organizado para conseguir el justo reparto de la riqueza con la finalidad de que todos vivamos bien.
Hay un grupo muy férreo que tiene más poder que un millón de Jesucristos puestos de acuerdo. Este grupo es el 10% de la población humana mundial y es el causante de que absolutamente todo funcione como el culo.

Creo que a mi edad es importante en centrarme en lo que de verdad importa en la vida. Es por ello que seguiré luchando en lo que creo, y por las tardes pajillearé cerditos.

Los Bujamoti, mis orígenes

17 ago

Un útero. Genoma extraterrestre transportado de forma inmaterial a dicho útero.
Esa es la historia de mi vida en base a una síntesis llevada al extremo.
No me llevo muy bien con muchos aspectos de nuestro “orden” humano. Aún así, me gusta el vino con gaseosa y bebo también cerveza. ¡Ah! De igual modo, los caracoles entran en mi cavidad gástrica de buen grado. Algo se me ha debido pegar del entorno en el que he crecido.
Tal y cómo está configurada nuestra sociedad, cada día temo más por llegar a una indigencia que pase del camuflaje a la burda desnudez de la carencia total. ¡Eso no pasaba en mi otra Tierra!
Todo esto viene en torno a la historia de mis orígenes, lejanos, más hallá de nuestro sistema solar y las Galaxias más próximas. No se qué mal hice a mi primigenia sociedad para sufrir el calvario de vivir entre humanos.
Un buen día, un cigoto con mi código Bujamótido fue implantado en una humana. La sociedad Bujamoti al unísono gritó – ¡Búscate la vida! Y aquí estoy, girando y girando a la velocidad de la rotación Terrestre. Perdido, pero vivo.
Quizá sea un simple mensajero para informar del estado de una civilización en proceso de madurez.
No obstante, espero que las espirituosidades líquidas de nuestro entorno no provoquen una falta de frescura mental que impidan transmitir mis conocimientos cuándo retorne de nuevo a mi planeta. Al planeta de los Bujamoti.

La probabilidad de que exista vida inteligente en otros planetas es 1.
El Universo, cómo bien decían, es tan grande que ser el único planeta con entes “inteligentes” no sería más que desperdiciar espacio sin sentido alguno. Y el cosmos tiene bastante sentido.
Ahora bien, llegar a conectar unas civilizaciones con otras es misión compleja si nos basamos en el transporte convencional espacial.
En el planeta de dónde vienen mis genes dominaron hace ya mucho tiempo el arte de lo inmaterial.
Paso a continuación a explicaros un poco mi anterior vida.

La civilización Bujamoti era una unidad. Habían llegado al punto en el cuál el planeta era un grupo unido, sin países ni diferencias considerables entre cada individuo. Suena utópico y comunista pero así era. Os lo puedo asegurar.
Tenían la capacidad de comunicarse mediante el verbo energético o mental. Aunque también utilizaban elementos físicos para transmitir información, manejaban la mente a su antojo para relacionarse.
Los Bujamoti sabían diferenciar a la perfección entre su parte física y su Yo inmaterial.
No necesitaban Internet ni Facebook. Su red social eran ellos mismos y su desarrollo cerebral. A través de su Yo interno entraban en unión con el resto de la Aldea Global. La Telepatía era su pan diario.
La sociedad Bujamótica era muy avanzada. El comfort social generalizado era el objetivo primordial de su existencia. Todos vivían bien, disponían de todo aquéllo necesario para poder ser felices. La felicidad no era tan relativa como en nuestra atrasada Tierra.
Existían diferencias sociales, pero la clase más baja en esta civilización disfrutaba del verdadero placer de estar vivos. La palabra pobreza no existía.
Nacías, te formabas como buen Bujamótido, disponías de trabajo agradable y duradero proporcionado por el sistema de comfort global Bujamoti hasta entrar en la senectud y nunca te faltará de nada, tanto en el plano sentimental como en el material.
Los Bujamotis no eran individuos serios, también tenían sus juergas. Juergas sin prejuicios, llenas de bondad, pero juergas. Se denominaban “juergas de paz”, dónde todos se divertían con sus espirituosos manjares.
No había diferencias físicas apreciables. Belleza era un término homogeneo y generalizado.
Ahora os hablaré de cómo eran externamente, cómo eran sus habitáculos, medios de transporte, etc.
El aspecto Bujamoti era el de un Blandibul color verde claro. Un Blandibul es una especie de masilla deformable que se encuentra en los cubos de pedos con los que juegan los niños. Dicha masilla, al apretarse vibra al salir el aire rozando sus paredes emitiendo un sonido similar al de un pedo. Los Bujamoti no vibraban emitiendo pedos.
Los Bujamoti disponían de varios brazos. Estos brazos podían desaparecer y aparecer a su antojo. Cada uno de los brazos poseía otros brazos con otros brazos y manitas.
Sus vehículos tenían formas trigonométricas. Por ejemplo una pirámide amorfa de color liso, azul, verde, rojo… Los colores de sus vehículos eran puros, no existían las derivaciones típicas de la gente que trabaja en moda como el blanco hueso o el rosa palo. Eran colores infantiles, al estilo de las guarderías para enseñar a los niños los colores.
Los vehículos flotaban a unos 40 centímetros del suelo y se desplazaban con fluidez pero de forma segura y relajante. En silencio.
También tenían casas. Eran habitáculos repletos de paz, con una temperatura agradable y tanto sus casas como los medios de transporte eran completamente sostenibles. Habían encontrado la solución para vivir comfortablemente sin preocuparse por el tema medioambiental y energético.
A veces pienso que mi planeta Bujamoti podría encontrarse dentro de una nebulosa con luz proviniente de todos los puntos sin carencia de energía solar y siendo siempre de día.
La apariencia de los materiales con los que estaban construidos los vehículos y las viviendas era parecida al plástico. Un plástico muy duro y completamente liso y suave.

Me avergüenza el exponeros una civilización tan ideal con muchas semejanzas con el país de los Osos Amorosos. Más que nada porque en los años que llevo viviendo en La Tierra me he dado cuenta de que todo lo bueno es complicado de obtener y que nos esforzamos día a día por hacernos la vida lo más infeliz posible. Aún así, sigo creyendo en la sociedad Bujamoti, mis genes provienen de allí y seguramente por esa razón me cuesta tanto ser un humano.

Ciudadano Jackson

17 may

Supongo que el tiempo sedimenta nuestras vidas formando los posos de lo que realmente importa en este paseo basado en un átomo de Carbono y sus múltiples combinaciones dentro del mundo de la química orgánica.
De pequeño me volvía loco los regalos, caprichos, juguetes variados y abundantes en navidades sin pensar en compartir momentos concretos con la familia que siempre me ha querido y ayudado de forma desinteresada.
Más adelante, cuándo la barba había que recortarla y trasplantarla a la cabeza seguía pensando en los símbolos que hacen que uno se diferencie de otro por logros materiales tales cómo un coche de marca, una casa, un matrimonio de éxito con una maciza rubia, presumir de un viaje o de una cara cena, y un largo etc.
Muy poco a poco la sedimentación que provoca el tiempo va abriendo las puertas a los posos de la vida humana real. Lentamente voy siendo consciente de todo lo que he hecho mal hasta ahora y de lo que realmente puede otorgarme esos fugaces fragmentos de felicidad que a ciencia cierta van a ser los generadores de bienestar.
La esencia de la vida son los buenos recuerdos en compañía de gente que quieres y te quiere. Flashes que se mantienen en tu mente por años creando segundos de nostalgia. Ser consciente de haber formado parte de un entorno humano repleto de empatía.
Dinero, inmuebles, vehículos, viajes, sexo, son elementos que pueden ayudar a ser poseedores del bienestar interno que todos buscamos pero ni mucho menos aseguran por sí solos tal bienestar. El secreto, con los años se desvela y te das cuenta que en las vivencias, lejanas en muchas ocasiones de un vehículo de alta gama o un chalet en el pirineo recae la verdadera esencia de una vida plena.
No sé realmente si Michael Jackson o Ciudadano Cane convivieron junto a un exceso material vacío de las experiencias necesarias para encontrar el bienestar interno tan añorado.
Lo que queda no es la chapa y la pintura, sino el ambiente que un día respiramos en su interior.

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Aprender a pensar

6 mar

 

Conocimiento y capacidad relacional entre ellos a partir del intelecto propio. Para llegar a buen puerto es necesario disponer de datos y saber concluir a partir de estos.

En 2º o 3º de BUP en Maristas Zaragoza, el hermano Izura nos incitaba a tener una opinión propia respecto a los diferentes aspectos de la vida. Recuerdo que nos picaba con frases del tipo “¿Creen ustedes que todos los ciudadanos deberían de disponer de derecho al voto?

Eran preguntas qué en ciertos entornos podrían haber sido la chispa adecuada de un largo debate, sin embargo en mi caso personal estaba muy concentrado en jugar a la Super Nintendo, preludio de los litros de calimotxo que vendrían dos años después.

Seguramente para que una sociedad haga algo grande y no se deje manipular por las 4 agrupaciones que mueven los hilos del mundo debe de poseer una cierta información (conocimiento) y disponer de sangre en el cráneo para poder opinar productivamente.

De esta forma la población será sabia y no permanecerá pasiva en los rediles de la política actual.

Somos vagos, disponemos de una maravillosa herramienta para documentarnos en cuestión de segundos, pero aún así no crecemos día a día a la velocidad correcta.

Para hablar desde la perspectiva opuesta a Belén Esteban hay que tomar un número apropiado de fuentes sobre un tema en concreto, pararse durante un tiempo a utilizar ese tumor del que disponemos llamado cerebro y concluir con algo propio a partir de fuentes externas.

Creo que es muy necesario aunque contraproducente para los que les interesa que todo siga igual que nos enseñen a pensar. Las dictaduras democráticas y las dictaduras dictatoriales son las que marcan el compás de nuestra aburrida e incorrecta existencia.

¡Qué razón tenía Ricardo Izura y cómo cambian los ojos de uno mismo con el tiempo!

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Valdespartera

13 feb

Hace unas semanas publicamos un artículo en un humilde fanzine que coordino analizando nuestra experiencia en un bar-restaurante-taberna de un barrio de Zaragoza (España) llamado Valdespartera el cuál está formado por viviendas de protección oficial.

Mi experiencia en cuánto a la calidad y precio de este establecimiento abrió las puertas a una realidad más bien espantosa en lo que al menos es la situación de la vivienda en Zaragoza.

El artículo en cuestión exponía un dato con el cuál estoy de acuerdo, que no es otro que sus precios son tirando a altos y la variedad de su carta encasillada en productos que se diferencian mucho de los productos típicos de un barrio no céntrico.

Analizando y divagando un poco sobre qué pinta una supuesta taberna de precios y variedades más afines al centro de la ciudad en un barrio de viviendas construido con ayudas sociales me ha mostrado la realidad de los pisos de protección oficial en Zaragoza (al menos en los que la gente comenzó a vivir en el año 2009).

No culpo a la Taberna Fraggel Rock por sus productos culinarios, ni por sus tarifas, ya que cómo buenos empresarios han sido mejores sabedores de quiénes van a ocupar las viviendas de Valdespartera, al menos en un porcentaje adecuado para que su negocio funcione.

Mi reflexión es algo más profunda y analiza un poquito qué significa respirar en España.

El Gobierno de Aragón o el Ayuntamiento de Zaragoza crean un amplio y nuevo barrio repleto de vivienda de protección oficial. En teoría diseñada para que el acceso a una vivienda sea accesible a la ciudadanía. Ahora bien, ¿a qué ciudadanía?

Si no eres pareja, olvídate de vivir en Valdespartera, a no ser que tus ingresos dejen de ser humildes para ser medios o medios-altos o no pises un bar en meses o ambos casos (eso suponiendo que te financien los bancos). Si la taberna Fraggel Rock funciona en un barrio como Valdespartera, ¿dónde vive la gente que también necesita una vivienda y solamente dispone de 1.500 euros para vivir 3 personas?

Mi conclusión es que los pisos de protección oficial están muy bien para parejas que entre los dos sobrepasen los 2.000 euros al mes (y si es posible estén más cerca de los 3.000) , incluso hasta podrán elegir entre cenas en tabernas o tener un hijo, pero este perfil no cubre el 100% de la población Zaragozana. ¿Qué hacemos los demás? ¿Nos alquila una plaza de garaje nuestros padres y ponemos allí la tienda de campaña? ¿Nos vamos a vivir con 3 desconocidos para disponer de 3 metros cuadrados de privacidad con baño y cocina compartidos?

Resumiendo, no creamos que Valdespartera es la panacea, es un invento para crear un barrio pijo a coste de clase social media. Pero esa no es la solución, al menos eso creo yo. La vivienda debería ser algo sencillo de conseguir, al igual que una ocupación profesional y una mínima oportunidad para comprar un boleto para la supuesta felicidad.

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La parida mental es síntoma de salud y crecimiento humano

3 ene

¡Pues vaya tontada qué te acabas de marcar! (me decía a mí mismo). Y era cierto. Leía en un bar heavy de los bajos de Argüelles una especie de publicación fanzinera del grupo de Geografía e Historia de la facultad de Madrid cuyo interior albergaba un artículo portador de una base temática que ya no recuerdo mientras compartíamos litros y litros de cerveza a la antigua usanza . Seguramente a cuenta del alcohol rutinario de nuestra ingesta, mezclado con el contenido de dicho artículo vino a mi cabeza un pensamiento que en ese embriagado momento pareció me una estupenda base argumental digna del mejor ensayo, sin embargo, aquí estoy, dando vueltas y vueltas a un prólogo digno del mejor establo (relleno de paja) para adornar lo obvio.
Aquí os presento una ñoñez neuronal en estado de sobredosis de heavycerveza (digo ñoñez porque una frase al estilo de “El mal olor suele producir discomfort en uno de nuestros sentidos” tendría más peso intelectual que este tema ultra machacado):” Nuestras ideas, nuestra forma de escribir, nuestra inspiración, todo nace de un embrión modificado al antojo del entorno que nos ha tocado vivir.”
No creo que seamos entes prediseñados en lo más profundo de los pensamientos más raros que nuestra cabeza pueda parir. Si tú piensas en rosa por algo será, y si mi cabeza se abre para vomitar variopintas sandeces de base variable, de algún/os sitios salió la semilla.
Desde una ficticia Ruanda natal, hubiera sido mucho más complejo dar a luz a ¡Vaya Mierda! Fanzine. Y no lo digo porque en Ruanda no tuviéramos conexión a Internet ni una copiadora en condiciones, sino porque nuestras mentes hubieran recibido menos estímulos y dispondrían de una menor base de conocimientos para poder discernir sobre ellos.
Si no poseemos datos, mal vamos a mezclarlos y relacionarlos para dar a luz enormes paridas mentales.
Conclusión: “ La parida mental es síntoma de salud y crecimiento humano”

Semen perdido ¡No al aborto mental!

31 dic

Una sabia reflexión en pro del apuntamiento pensil.

Semen perdido. Como esas gotas compuestas por una millonada de pequeños entes reproductivos perdidos en papel higiénico se sienten mis desvanecidos pensamientos cuando no impregno sobre un cutre papiro una sandez idea con el fin de desarrollarla posteriormente.
Debo tomar notas de las rarezas que mi Yo emana. El planeta de los simios me lo agradecerá en un futuro. No puedo arriesgarme a tirar a la basura textos en potencia cuya lectura puede resultar tan placentera como la ingesta de dos litros de cerveza.
Me encuentro por ejemplo serio, reflexivo, oteando las telas de araña del techo y ahí aparecen, las bien denominadas sandeces mentales de rápida llegada. ¡Protejamos nuestras tontadas! ¡No al aborto mental!
Si quieres sentirte sano, si quieres hacer algo productivo en el campo del pajeamiento neuronal. Por favor, apuntalo, no derrames tu leche mental.

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