Comprensión de la muerte por Teletubi a secas

2 Feb

El concepto de muerte nos resulta instintivamente estremecedor y desagradable. Y es que la muerte entraña una pérdida, como tantas otras, pero su carácter definitivo e irresoluble la dota de mayor profundidad y fuerza. La pérdida de un ser cercano entraña dolor y pena, lo mismo que la propia pérdida de la vida.

El modelo Kübler-Ross no es el único, pero sí el más conocido sobre nuestro comportamiento y reacciones frente a este «problema». Según su planteamiento, se atraviesan varias etapas para asimilar completamente la pérdida producida por cualquier elemento que consideramos importante en nuestra vida: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. No se tienen por qué atravesar todas las fases ni ser esto una verdad hegemónica en todas las culturas, pero puede servir como punto de partida para analizar y comprendernos dentro de nuestro ámbito cultural.

Y es que el pesar por la muerte de alguien cercano es perfectamente entendible puesto que sigues vivo como testigo de esa ausencia. Puedes extrañar o necesitar estar con esa persona perdida, y solamente te queda su recuerdo como bálsamo para aliviar el dolor. No obstante, al miedo por la muerte propia sí cabe una réplica inicial: ¿Para qué preocuparse?

Los no religiosos deberían tener asumida la no existencia, mientras que los que sí son religiosos tienen fe en la reencarnación o el «más allá». Entonces, ¿por qué nos causa tanto desazón nuestra futura muerte?, ¿por el conociento de la misma?

El hecho de sentir la muerte como algo que nos rodea nos ayuda a percatarnos de su gravedad pero, por lo dicho anteriormente, el tener un «plan B» (entendimiento de la muerte como definitiva o la creencia en una continuación de la vida) debería mitigar esa sensación. Desde mi punto de vista, la muerte en sí no es lo que nos preocupa, si no su propia definición de ‘no vida’. Una vez muerto no puedes seguir experimentando la vida que conoces y también sabes que, por reciprocidad, tus seres cercanos te extrañarán como tú harías con ellos en su lugar.

Por eso es tan importante vivir, percatarse de lo bueno que esto conlleva, disfrutar en todo momento de todo aquello que te rodea y, lo más importante, tener una meta para tu existencia. No solamente se trata de deleitarse de nuestra existencia y el conocimiento de la misma, si no que esta debe tener unos objetivos definidos: saber qué hacer con tu vida y qué aportar con ello a la humanidad en general, y a amigos y familiares en particular.

Exprimir las horas de cada día para darles un sentido es lo más útil para afrontar el fin con el menor miedo posible. Es por ello por lo que, aprovechando la excusa del año nuevo, podemos crear e intentar nuevos propósitos. Hacerlos efectivos ya dependerá de otras cosas.

Por Teletubi a secas.

Las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes(Chavela Vargas)

2 Feb

El otro día tuve conocimiento de esta frase y me pareció digna de análisis.

En nuestra sociedad se suelen ver hombres con pasado entablando relaciones con mujeres con futuro. Desde algunas fuentes, se intenta proporcionar una explicación biológica a este fenómeno, a saber: el macho, animal polígamo, tiene el instinto de localizar a hembras jóvenes y fértiles para asegurar la supervivencia de la especie; que en la crisis de los cuarenta el hombre tiene la necesidad de sentirse vivo, rejuvenecido, etc. Así, de toda la vida han proliferado varones que, al alcanzar su plena madurez, han seducido a hermosas jovencitas que se han visto atraídas por el poder de la experiencia. Estas situaciones siempre han sido consideradas como normales y corrientes.

Sin embargo, Chavela Vargas da la vuelta a la tortilla y plantea el caso opuesto como opción más «interesante». Y ciertamente no hay nada nuevo bajo el sol y estas situaciones siempre se han dado, e incluso han sido llevadas a la gran pantalla en películas como El Graduado (The Graduate, 1967) o la más reciente Mi segunda vez (The Rebound, 2009). También en la prensa rosa aparecen algunos casos de famosas, como Madonna o Demi Moore, que se han emparejado con hombres más jóvenes. Sin embargo, y aquí es donde quiero hacer hincapié, este tipo de relaciones se comentan como algo extraño, sospechoso y exótico.

Y claro, las comparaciones entre los dos casos son inevitables (y odiosas).Si el hombre maduro es un «don Juan» moderno, la mujer con pasado es una asaltacunas pervertida; y si la mujer joven es una persona inteligente que sabe valorar a un caballero (aunque, todo hay que decirlo, en muchas ocasiones se la tacha a la ligera de aprovechada que busca liarse con alguien que tenga dinero… ¡maldito machismo!), el hombre con futuro que se lía con una mujer varios años mayor es un «yogurín», un chaval con el gusto distorsionado, que no sabe lo que quiere y al que se lo han ligado (y han engañado) de mala manera.

Así la sociedad juzga y condena de antemano las relaciones a las que se refería Chavela Vargas. Por eso, muchos casos permanecen en la clandestinidad, no salen a la luz; y es lógico. La mujer teme los comentarios de reproche (lo dicho: ¡maldito machismo!) y al hombre no le apetece que la gente de su círculo le mire con gesto divertido y le suelte aquello de: «¿Te gustan las maduritas, eh pillín?»

En resumidas cuentas, viva el amor libre de prejuicios,y, como dice Joaquín Sabina, «que cada uno haga con su polla y con su coño lo que quiera».

José María Lerín

Párame estos ciclos – Por Teletubi rojo

2 Feb

Cada año, cada mes, cada día, todo va a peor. De cuatro millones de parados a cinco, de cinco a seis y… creo que dan algún premio con el siete.

Y sin embargo mucha gente parece seguir pensando que esto pronto acabará. «Si no es en este año, será para el siguiente»; «Todo son ciclos»; «Es lo que sucede con la economía». No obstante, estas elucubraciones son erróneas.

Es cierto que en la economía hay ciclos, pero es fácil olvidarse o desconocer de que son un efecto y no una causa. El hecho de que en la economía existan temporadas de crecimiento de capital ascendentes intercaladas con otras descendentes corresponde a las consecuencias de la propia lógica del capitalismo. Y este sistema ideológico no es eterno porque en su naturaleza también se encuentra la autodestrucción.

Es decir, habrá un fin. Un fin del capitalismo o un fin de la civilización, a elección nuestra. Esta conclusión aseverada aquí tan rotundamente deriva de una consecuencia propia de esta ideología. Y el factor principal de origen es el mismo que el de esos misteriosos ciclos, el cual esbozaré a continuación.

La ideología capitalista está basada en el crecimiento como motor propulsor. A mayor crecimiento mayor velocidad, y es ahí donde reside el problema. Porque crecer más no significa crecer mejor, e ir más rápido no permite controlar tan fácilmente la conducción.

De hecho, la búsqueda del mayor crecimiento posible se traduce en una persecución del beneficio a corto plazo, el cual acaba concentrándose, a través de especulaciones, en varias áreas productivas o financieras. No obstante, y al igual que cuando se labra un campo intensamente y en exceso, esas áreas tan prometedoras acaban secándose y quedándose inertes. Este suceso es lo que conocemos como «burbuja».

Mientras crecen las burbujas se generan un periodos de supuesta bonanza. Y al reventar se generan periodos de depresión proporcionales a la etapa anterior. En esos momentos la economía está perdida en la búsqueda de una nueva burbuja, hasta que se encuentra. De ahí el origen de esos ciclos que tantos pueden considerar espontáneos y ley de vida. Los ciclos provienen de las burbujas y éstas son originadas por la ideología capitalista. Por tanto, la existencia de estos periodos de crisis no es algo que tengamos que sobrellevar como algo inevitable. Basta con erradicar el origen («muerto el perro, muerta la rabia»)

Conforme se esquilman los recursos, y de acuerdo con ese sistema económico, es más difícil encontrar una burbuja. Una vez acabada la penúltima burbuja (la inmobiliaria) y con la última burbuja en plena implosión (inversión en deuda pública con dinero público desde manos privadas) solamente nos queda el abismo. Un abismo del que no se puede especular tan fácilmente.

Y es que el hecho de pensar y actuar a corto plazo y de una forma tan agresiva ha garantizado un problema estructural en el futuro. El sistema económico imperante es autodestructivo y tarde o temprano nosotros, como humanidad, tendremos que decidirnos por una de las dos alternativas que se abren ante nosotros: civilización o capitalismo.

No queremos ser raros

1 Jun

Tengo la impresión que el miedo a ser anormales nos empuja a realizar actos irracionales.
Somos seres sociales y por norma general nos gusta encajar en dicho tejido, el social.
En los aspectos menos «fundamentales» en cuanto a las normas sociales se refiere, puede ser que no seamos tan reacios a desencajar, pero en los pilares básicos de nuestra sociedad, somos meros robots.
Aspectos menos «fundamentales» pueden ser el hecho de que a pocas personas les guste un tipo de bebida o comida pero a nosotros nos encante y aspectos «fundamentales» podrían ser por ejemplo el casarse y tener hijos.
Eyacularé a continuación, breve y neuronalmente algún pensamiento de mi Yo interno sobre los dos aspectos «fundamentales» anteriormente citados:

– Casarse: Partiendo desde la base que tu novio/a o marido/esposa no son realmente tu familia, y que tu familia real son tus padres, hijos y poco más, ya que tu pareja puede salir de tu vida en un abrir y cerrar de ojos, mientras que tu verdadera familia lo va a ser hasta las últimas consecuencias. No entiendo a ciencia cierta para que sirven las bodas, aparte de para comer, beber y que te paguen en muchos casos un viaje de 15 días. Es por ello que mi conclusión se centra en que queremos encajar. La mayoría de las parejas al final se casan y no queremos ser los raros de la película. Es una cuestión de vergüenza.

– Hijos: El panorama actual me da que pensar que a no ser que se esté bastante seguro de que estamos en condiciones de proporcionar una vida lo más digna posible a nuestros descendientes, es mejor no reproducirse. La vida digna casi siempre se traducirá en disponer de unos ingresos regulares y contactos suficientes para que nuestros hijos no caigan en la indigencia. Sin embargo, en muchas ocasiones esta reflexión nos la pasamos por el forro de nuestras gónadas. Queremos tener hijos, porque si dos personas se quieren, tienen que reproducirse y si no te reproduces, has fracasado en tu vida. Eso conlleva en muchas ocasiones a meter de forma egoísta en un grave problema a una nueva vida, ya que las condiciones que le rodean no sean las más propicias para su existencia. Como en el caso anterior, nos da vergüenza no reproducirnos. No dejar una huella genética en este extrañísimo mundo una vez salgamos de él es síntoma de fracaso.

Ignoro en gran parte si estoy en lo cierto, si la verdad existe o si soy un anormal profundo. Lo único que se, es que he escrito lo que a fecha de hoy emanaba mi interior. Seguiremos siendo por mucho tiempo robots basados en el carbono.

«El sinvergüenza basará su vida en la anormalidad y el vergonzoso sucumbirá a las garras de la sociedad.»

Neurona

Cambios

13 Ene

Hace treinta años, una persona con poca formación y un coeficiente intelectual limitado podía mantener a una mujer, dos hijos y pagar su vivienda, bien fuera ésta de alquiler o propiedad.
Hoy en día, la situación ha cambiado de forma drástica. Este mismo perfil de ciudadano, tiene dos posibilidades en la vida de una sociedad llamada desarrollada como la española. Ser un indigente o suicidarse.
En los tiempos que corren, para poder disponer de una dignidad económica aceptable, que no significa ser un magnate ni pertenecer a la clase media alta y casi me atrevería a decir a la misma clase media, hace falta rondar el coeficiente intelectual de un superdotado y además haber dispuesto de una formación y ambiente favorable.
Mucho tiene que cambiar todo para conseguir lo que a mi relativo entender sería el bienestar global humano.
Piensen ustedes, mis queridos lectores que es necesario modificar en el actual sistema para ser felices, que al fin y al cabo es la base de nuestra existencia.
No voy a concluir en nada, simplemente inicio la chispa adecuada o errónea a un sinfín de divagaciones personales.

Reciban un cordial saludo.

Neurona

Mi pesimismo me asusta

18 Dic

Si Jesús de Nazaret hubiera nacido en 1970 y no le hubiesen matado, ¿se habría prostituido y viviría mejor que Bill Gates?

Los tiempos cambian, no se si para mejor o para peor, de lo que si estoy seguro es que la clase política no se preocupa en tener a un pueblo feliz. Su primer objetivo es vivir sobradamente, la felicidad de los ciudadanos se dará si es premisa para que lo primero se de acto, en caso contrario, dicha felicidad no existirá.

Ya he comentado muchas veces que la generación que realmente lo pasó mal fue la de mis abuelos, yo nací en 1977. Esas personas carecían de una formación básica y la situación era más que precaria, al menos en España. La generación de mis padres se topó con un mercado no saturado en el cuál estudiar te garantizaba una vida digna. Vivían justos con un salario que mantenía a 4 personas. Si mis padres no hubieran tenido hijos y hubieran trabajados los dos, su vida se asemejaría a la de un Borbón.

La siguiente generación, a pesar de que muchos opinen que somos unos inútiles, se encontró con un mercado saturado en el que aunque estudiases, la estabilidad laboral es inexistente. Si no te vendes, mueres. Sin contactos mueres. Se forma a potenciales profesionales para olvidarlos en la necesidad de vivir de sus padres, aquéllos que vinieron de un mercado sin saturar. En el mejor de los casos, la marcha a un país que les de una vida digna que les permita ser independientes es una solución que está en auge.

Pan para hoy y hambre para mañana. La generación de mis abuelos eran el 0, la de mis padres el 100 y nosotros somos el 40 (si llega). Menos mal que la vaca anterior era gorda y pueden echarnos una mano, pero ¿quién sostendrá a la siguiente generación? Nuestra vaca es enclenque y la generación anterior será muy anciana.

Conclusión: El ser humano, a día de hoy, única y exclusivamente es dinero. Todo lo demás es muy pero que muy secundario y esta idea es la que va a terminar con nuestra especie.
Los abuelos ayudan con sus pensiones a sus hijos y nietos. Llevan al colegio a los más pequeños y no disfrutan de su vejez. A los 45 – 50 años, la gente va a dejar de trabajar. Cobrará el paro y una supuesta indemnización y no volverá a trabajar en su vida. Este dinero le puede durar unos 5 años, por lo que a los 55 años tendrá que vivir con un subsidio de 400€ (si no desaparece) hasta el día de su muerte. A no ser que seas funcionario (si no va a peor la situación) o dispongas de un negocio que te de para sobrevivir, el resto de los mortales españoles están condenados a mendigar a partir de los 50 si no es antes.

No se si esta idea que planteo te parece una paranoia y exagerada, pero a día de hoy, es sinceramente lo que pienso. Si puedes ofertarme una visión más positiva, por favor, házmela llegar.

Emilio Rgasmo

4 Dic

Hola, me llamo Esperanza Patero y voy a entrevistar a una persona que muy pocos conocen. Se llama Emilio Rgasmo y ha venido a visitarnos desde República Checa para contarnos un poco sobre su vida.

–          Hola Emilio, vamos a ver si puedo leer bien esta pregunta, porque veo mal de cerca. Cuéntenos algo de su familia, nunca le hemos visto acompañado de nadie, siempre va con amigos o solo.

–          En primer lugar, con el culo que tienes, no entiendo cómo puedes tener vista cansada, pero en fin, la vida es muy plural. Soy padre soltero y tengo una hija. Soy un monstruo, porque como ella tiene una malformación, no quiero que me vean en público con ella.

–          Pues el otro día vi a tu hija y es una chica bien guapa.

–          Ya, es que la malformación la tiene en el clítoris, lo tiene de elefante.

–          No me sorprende, he estudiado mucho sobre su vida y no me escandalizan sus palabras.

–          No me trate de usted, sólo tengo 78 años.

–          ¿Cómo encontró una mujer para que le donase su hijo?

–          A los 25 años estaba muy bueno. Una mujer quiso copular conmigo y al terminar me dijo que muchas gracias por mi esperma, que quería contribuir a generar un espécimen más en este putiferio global, pero que no quería saber nada de su manutención ni de su educación.

–          ¿Qué opina del orden mundial?

–          Creo que las personas inteligentes son políticos, banqueros, accionistas de grandes empresas y expertos en marketing. El resto nos dedicamos a ver Telecinco y derivados. Por lo tanto, el mundo está moldeado al gusto de los inteligentes.

–          ¿A qué se dedica actualmente?

–          Me han contratado para realizar un estudio que compara el Ranking mundial de tenistas con la renta per cápita del país de donde son.

–          ¿Tiene algún proyecto futuro?

–          Por supuesto. En cuanto termine el estudio anteriormente mencionado, me meteré de lleno en la creación de una empresa de seguros que cubre los desperfectos y daños colaterales de las guerras.

–          Ya por último. Dígame dos tonterías.

–          El 70% de los dentistas, trabajan a regañadientes y este año junto al listín telefónico, repartirán el tontín telefónico.

–          Muchas gracias por su tiempo, señor Emilio.

–          Que no soy señor, que tengo la mente joven, joplines. No obstante, ha sido un placer atenderla, porque con ese culo que tienes, da gusto, hija mía.

Neurona