Archivo | julio, 2010

Internet en mi vida

18 Jul

Aún recuerdo como en el año 1995 viajaba hacia la Marbella de Jesús Gil con un grupo de amigos del ya extinto COU para disfrutar de nuestras primeras vacaciones como buenos hombretones. Compré la revista Muy interesante en la estación de Atocha porque sabía que mi rechazo hacia el baño en playa o piscina haría que pasase la mañana playera en el chiringuito o leyendo manchándome de arena.
Tumbado y achicharrado en la playa con moqueta Marbellí comencé a ojear los artículos que por ese año se plasmaban en el papiro mostrando bastante interés debido a mi vicio por la tecnología en uno que intentaba explicar el complejo procedimiento para conectarse a internet en la España de 1995.
Ese año ya existían tarifas planas en Estados Unidos, sin embargo, que yo recuerde, en mi país internet solamente estaba destinado a profesores de universidad y poco más. Las páginas eran texto llano y quizá en algunas apareciesen perdidas fotografías. Lo que más se usaba era el email, el ftp y quizá el irc (chat).
Como me pareció extremadamente complejo entrar a la red de redes en esa época, guardé dicho sueño en mi retina mental para esperar a la primera oportunidad que tuviese para dar el salto al mundo conectado por cables.
Comencé la carrera y a los dos años, La Fundación San Valero que era el centro donde estudiaba nos reunió en el salón de actos para exponernos un magno avance.
Era el año 1997 y el responsable informático del nuevo servidor de la Fundación nos presentaba en primicia el servicio de conexión a internet gratuito para todos los alumnos.
Simplemente necesitábamos un módem excremental de 36,6 kbps, una conexión telefónica y pagar el precio de una llamada local cada vez que nos conectásemos a la red.
Inmediatamente me compré un módem y empecé a configurar la conexión a internet. Creo que ya había dado el paso de Windows 3.1 a Windows 95. Recuerdo que la primera semana o diez días todavía no estaba conectado el servidor a internet y solamente podíamos navegar por infovia, una especie de intranet española con páginas publicitarias de empresas y poco más.
Nada más tener acceso a internet, me puse al día en lo básico para subir una web (ftp, html) y subí la primera página de todos los alumnos de la fundación. Una web pornográfica de asiáticas con amor por las hortalizas. Inmediatamente mi web dejó de funcionar y tras varios emails conversacionales con el responsable del servidor, nos hicimos amigos y me regaló una web sin límite de capacidad para subir todos los textos pirateados del mundo de la gestión medioambiental. Con el tiempo esta persona, Carlos se llamaba se fue a trabajar a telefónica a Madrid y mi web medioambiental fue cancelada.
También se me quedó grabado en mi materia grasa mental cuando ISO me mandó un email advirtiéndome de que quitase la ISO 14001 escaneada y subida a mi web. Ahora entiendo porque mi página medioambiental tenía tanta aceptación, porque disponía de contenidos gratuitos de material técnico muy caro y porque en esa época la competencia era casi nula al estar internet en pañales.
Luego todo el mundo virtual creció y creció hasta ahora, donde posicionarse en google es ardua labor y dictamina quién vende o no en el ciberespacio de los negocios.

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Algo no va bien.

13 Jul

Me gusta el fútbol. Siempre me gustó. Recuerdo ya varios mundiales en mi retina. No me gusta la desproporción de millones para gente que juega y miseria para otros que no jugamos, sin embargo estuve un rato meditando las palabras de una amiga que rechazaba el seguir de cerca el mundial de sudáfrica por dos razones. Una de ellas era la desproporción salarial de los futbolistas.
Tras analizar durante un pequeño segmento de mi vida llegué a una conclusión.
No creo que la solución sea el rechazar todo aquello en lo que los artífices de ese producto estén forrados, en este caso el mundo del fútbol, porque caeríamos en pozo sin fondo repleto de hipocresía. Los actores de cine, con más mérito a mi entender que los futbolistas están forrados (los que lo están), los directores de Cocacola (y la mezclamos con Ron), de Nokia (y tenemos el móvil dentro del culo), de Sony (y la play station barre, cámaras de fotos, video, etc.), de AMD, Pentium (los ordenadores son como nuestra tercera mano), Microsoft, constructores (y les compramos pisos), etc, etc, etc. si rechazamos a todo empresario o artífice de algo que está forrado y cuya riqueza en ningún momento está equilibrada con una buena ética global social, tendríamos que irnos a las montañas y cavernas y comer hierba.
La solución que impregna mi base de pensamiento a día de hoy va más encaminada por aprovechar las reglas del sistema para intentar cambiarlo. Pero para eso debemos darnos cuenta de que algo no va bien.