Archivo | marzo, 2011

Aprender a pensar

6 Mar

 

Conocimiento y capacidad relacional entre ellos a partir del intelecto propio. Para llegar a buen puerto es necesario disponer de datos y saber concluir a partir de estos.

En 2º o 3º de BUP en Maristas Zaragoza, el hermano Izura nos incitaba a tener una opinión propia respecto a los diferentes aspectos de la vida. Recuerdo que nos picaba con frases del tipo “¿Creen ustedes que todos los ciudadanos deberían de disponer de derecho al voto?

Eran preguntas qué en ciertos entornos podrían haber sido la chispa adecuada de un largo debate, sin embargo en mi caso personal estaba muy concentrado en jugar a la Super Nintendo, preludio de los litros de calimotxo que vendrían dos años después.

Seguramente para que una sociedad haga algo grande y no se deje manipular por las 4 agrupaciones que mueven los hilos del mundo debe de poseer una cierta información (conocimiento) y disponer de sangre en el cráneo para poder opinar productivamente.

De esta forma la población será sabia y no permanecerá pasiva en los rediles de la política actual.

Somos vagos, disponemos de una maravillosa herramienta para documentarnos en cuestión de segundos, pero aún así no crecemos día a día a la velocidad correcta.

Para hablar desde la perspectiva opuesta a Belén Esteban hay que tomar un número apropiado de fuentes sobre un tema en concreto, pararse durante un tiempo a utilizar ese tumor del que disponemos llamado cerebro y concluir con algo propio a partir de fuentes externas.

Creo que es muy necesario aunque contraproducente para los que les interesa que todo siga igual que nos enseñen a pensar. Las dictaduras democráticas y las dictaduras dictatoriales son las que marcan el compás de nuestra aburrida e incorrecta existencia.

¡Qué razón tenía Ricardo Izura y cómo cambian los ojos de uno mismo con el tiempo!

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