Archivo | octubre, 2011

VIVIENDA, ¿QUÉ ME HAS HECHO?

25 Oct

¿Qué ocurriría si el mejor posicionado económicamente de mis amigos tuviera que mantener a su mujer, dos hijos y su apartamento?
Lo más probable es que tuviera dos opciones: Embargo de la vivienda o que su apartamento le saliese gratis (regalo, herencia, etc.).
Si echamos la vista atrás 30 o 40 años podremos observar que muy frecuentemente nos encontrábamos con familias cuyos ingresos provenían del marido y con éstos se mantenía la vivienda, mujer y dos hijos.
Hay gente que puede pensar, – ¡Sí! Pero antes se vivía muy justo.
Si comparamos ambas situaciones, antes con lo mismo se vivía muy justo y ahora con eso mismo y la misma configuración familiar se viviría en la calle o en el Albergue municipal.
Si analizamos porcentualmente cómo han ido subiendo los precios de los productos, servicios e ingresos desde 1970 hasta 2008 nos daremos cuenta de que el precio del derecho constitucional denominado Vivienda ha llevado un camino bastante extraño respecto al resto.
Si la vivienda hubiera subido acorde con el resto de productos y servicios, hubiéramos obtenido cómo resultado un País próspero, con calidad de vida, avanzado, con ahorros para conocer mundo y realmente podríamos concluir que mirando 40 años atrás nuestro poder adquisitivo se ha visto incrementado con creces.
Lamentable echando la vista atrás la conclusión es la contraria, nuestro poder adquisitivo se ha mermado horriblemente. Provocando una disminución brutal en el bienestar real (no oculto) de nuestro País.
Nos hemos perdido vivir en un País dónde podríamos despreocuparnos de la hipoteca y alquiler, ya que la inserción laboral de la mujer ha subido como la espuma habiendo podido disponer de dinero suficiente no solamente para mantener a nuestros hijos sino para disfrutar de tiempo de ocio y conseguir que nuestro planeta no sea tan grande como muchos lo perciben ya que gran parte de la población hubiera conseguido viajar al menos una o dos veces al año a otros países.
Nos hemos perdido muchas cosas gracias a todos los partidos políticos que han pasado por España en tiempos de democracia consintiendo que un derecho constitucional sentencie a no sé cuántas generaciones.
Ahora tenemos la posibilidad de darnos cuenta de nuestra necedad y permisividad política para tratar de enmendar cegueras pasadas. El camino será muy duro y larguísimo.
Si realmente España no ha explotado es porque las generaciones pasadas sujetan los hilos de nuestra indigencia camuflada.
Neurona

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