Las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes(Chavela Vargas)

2 Feb

El otro día tuve conocimiento de esta frase y me pareció digna de análisis.

En nuestra sociedad se suelen ver hombres con pasado entablando relaciones con mujeres con futuro. Desde algunas fuentes, se intenta proporcionar una explicación biológica a este fenómeno, a saber: el macho, animal polígamo, tiene el instinto de localizar a hembras jóvenes y fértiles para asegurar la supervivencia de la especie; que en la crisis de los cuarenta el hombre tiene la necesidad de sentirse vivo, rejuvenecido, etc. Así, de toda la vida han proliferado varones que, al alcanzar su plena madurez, han seducido a hermosas jovencitas que se han visto atraídas por el poder de la experiencia. Estas situaciones siempre han sido consideradas como normales y corrientes.

Sin embargo, Chavela Vargas da la vuelta a la tortilla y plantea el caso opuesto como opción más «interesante». Y ciertamente no hay nada nuevo bajo el sol y estas situaciones siempre se han dado, e incluso han sido llevadas a la gran pantalla en películas como El Graduado (The Graduate, 1967) o la más reciente Mi segunda vez (The Rebound, 2009). También en la prensa rosa aparecen algunos casos de famosas, como Madonna o Demi Moore, que se han emparejado con hombres más jóvenes. Sin embargo, y aquí es donde quiero hacer hincapié, este tipo de relaciones se comentan como algo extraño, sospechoso y exótico.

Y claro, las comparaciones entre los dos casos son inevitables (y odiosas).Si el hombre maduro es un «don Juan» moderno, la mujer con pasado es una asaltacunas pervertida; y si la mujer joven es una persona inteligente que sabe valorar a un caballero (aunque, todo hay que decirlo, en muchas ocasiones se la tacha a la ligera de aprovechada que busca liarse con alguien que tenga dinero… ¡maldito machismo!), el hombre con futuro que se lía con una mujer varios años mayor es un «yogurín», un chaval con el gusto distorsionado, que no sabe lo que quiere y al que se lo han ligado (y han engañado) de mala manera.

Así la sociedad juzga y condena de antemano las relaciones a las que se refería Chavela Vargas. Por eso, muchos casos permanecen en la clandestinidad, no salen a la luz; y es lógico. La mujer teme los comentarios de reproche (lo dicho: ¡maldito machismo!) y al hombre no le apetece que la gente de su círculo le mire con gesto divertido y le suelte aquello de: «¿Te gustan las maduritas, eh pillín?»

En resumidas cuentas, viva el amor libre de prejuicios,y, como dice Joaquín Sabina, «que cada uno haga con su polla y con su coño lo que quiera».

José María Lerín

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